Las teorías más fiables dicen que los primeros pobladores llegaron a Australia desde el Sudeste Asiático hace más de 40.000 años, cuando en nivel del mar era más bajo y el tránsito era más fácil para unas gentes que desconocían las artes de navegación. Se tiende a pensar que una vez volvió a subir el nivel del mar quedaron aislados del mundo, formando un grupo aparte de la humanidad. El único contacto conocido con el mundo exterior del que se tiene certeza fue el que tuvieron con los pescadores de la isla indonesia de Sulawesi a partir del siglo XVI, ya que éstos se instalaban temporalmente en las costas del norte de Australia durante sus campañas de pesca.
Los pueblos aborigenes eran cazadores recolectores nómadas que no conocían ni la agricultura ni la ganaderia, ni la metalurgia ni el tejido, ni la escritura, pero habian alcanzado un equilibrio con el entorno que les permitió sobrevivir durante miles de años. Cada grupo de entre 40 y 50 personas se adaptaban al medio que conocía. Así, los habitantes de las desérticas zonas central y occidental se alimentaban de grano de gramíneas silvestres; los del norte tropical de frutos y tubérculos, y los del sureste se dedicaban más a la pesca.
Los aborígenes tienen la cultura más antigua de la Tierra, y su arte se remonta a las auténticas raíces del pasado. Donde cabe recordar sus pinturas y su emblema más significativo y a la vez más espectacular que no es otro que el Monolito sagrado “Uluru”. Los anangu, la etnia local, son los dueños de Uluru.
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