Hace 22.000 años que los Anangu custodian la gran roca sagrada. Se la conoce como Uluru, y bajo el nombre de Ayer’s Rock es uno de los iconos naturales más famosos de Australia. Esta formación rocosa se eleva 348 metros sobre el terreno circundante, y 863 metros sobre el nivel del mar (aunque la mayor parte se encuentra bajo tierra). El contorno del monolito mide 9.4 km. Es uno de los mayores monolitos del mundo y tiene un gran significado cultural y religioso para los habitantes tradicionales Anangu. Desde 1987 es Patrimonio de la Humanidad.
La superficie del monolito cambia de color según la inclinación de los rayos solares, tanto a lo largo del día como en las diferentes estaciones del año. Es particularmente famosa la imagen de Uluru al atardecer, cuando, por apenas unos segundos, se vuelve de un color rojo incandescente. A pesar de que la lluvia es poco frecuente en esta zona semiárida, durante los períodos húmedos la roca adquiere una tonalidad gris plateada, con franjas negras debidas a las algas que crecen en los cursos de agua.
Para llegar a esta formación rocosa compuesta por arenisca, hay un aeropuerto disponible, además de un complejo hotelero cercano, Sails in the desert. Imperdible la cena al aire libre que organiza el hotel, sobre un promontorio cercano que permite disfrutar de la puesta de sol más increíble del planeta.
También puede hacerse el trayecto en auto, lo cual es todavía más fascinante. El desierto está lleno de vida. Crecen flores hermosísimas y árboles gigantescos. Pero hay que tener cuidado: muchos arbustos ocultan dolorosas espinas y otros sistemas de defensa. Se recomienda no adentrarse en los matorrales sin estar perfectamente equipado y acompañado por un guía.
Los aborígenes llaman, al lugar donde se emplaza Uluru, el Tiempo del Sueño. Es un nombre poético, pero lo cierto es que resulta imposible dormirse ante esta roca: se la puede mirar durante horas sin pestañar ni aburrirse.
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